Cartas, poemas, prosas y cuentos para un amor que se estancó en el segundo círculo del infierno...

sábado, 24 de julio de 2010

En teoría.... "Slip Negro"

Como suele sucederme, esta prosa me la inspiró un arrebato de mis amoríos. En ése tiempo mis prosas constaban casi siempre de dos o tres párrafos donde la rabia, el desamor, la tristeza, la angustia, la nostalgia u otra emoción, se iban apaciguando en cada verso.

Él título hace claramente alusión a un código sexual, donde pretendo que él (a quien llamaré Objeto lírico de ahora en adelante), se dé cuenta de la actitud que tomé al escribir, y por lo mismo, por la actitud carmínica que busco, la primera palabra está dirigida a él: “Eres”.

Si se lee el texto como un relato, se puede apreciar tiempo y espacio. En constante en mi escritura usar la ciudad como superficie del relato (o poema en este caso), y a acá evidentemente los códigos modernos harán que el lector se enfrasque en la ciudad que me rodea, a pesar de que la voz lírica no tenga una interacción con dicho medio. (No hay una queja como el flaneur).

“No fuiste nunca la frase de peluche tipo San Valentín, no fuiste nunca ése Peluche.” Quizás por la clase de relación que ése año tuve, o quizás por qué otra cosa, no solíamos celebrar fechas que para las parejas son importantes, y San Valentín lo era. En el verso, tampoco busco reclamar algún regalo que no se dio, sino que tiene la función que adentrar al lector al tipo de relación de la que se hablará. Consiguiente con eso una serie de frases o elementos que él, como objeto lírico, debería entender, sin embargo esto no quiere decir que toda la estrofa sea de códigos indescifrables de aquella relación; por el contrario, “cacao en forma de órgano palpitante”, “piel dorada” y “Eras mi colchón, eras mi frazada, mi tuto” son frases que cualquiera podría entender como parte de un texto romántico. La idea de esta segunda parte de la prosa, es mezclar justamente esas frases tipo San Valentín, con los elementos sexuales que hay dentro.

Cuando termina la estrofa, doy a entender el significado de real del título: abandono y sexo. Sin embargo, a pesar de ese final que considero yo el clímax, empieza la tercera estrofa con un arrepentimiento. Un pequeño guiño al famoso poema de Gabriela Mistral (esto básicamente porque él conoce su poesía), y “desnudarte/me” que decidí dejar con dos opciones de lectura, ambas válidas y no excluyentes.

Ahora, en la parte final de esta estrofa, expreso mis últimos lamentos que creo están demasiado disfrazados. “Sigues queriéndome como siempre, como la primera vez”, lo siento, pero creo que el amor es progresivo, por lo mismo esa “primera vez” no debería ser comparable con el amor actual. En la última oración de texto, él se convierte en un tedioso de mis sentimientos, tanto así que quito medio corazón a la relación, he ahí el trabajo del lector ¿quién ha perdido ése pedazo?

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"Una noche, senté a la Belleza en mis rodillas. Y la encontré amarga. Y la injurié."