Cartas, poemas, prosas y cuentos para un amor que se estancó en el segundo círculo del infierno...

domingo, 2 de enero de 2011

Te recuerdo amando

                  Caminando entre luces apareces galaxia negra. Oculto entre que las mojadas ropas que esa                 misma noche nos abrigará, tu sonrisa será blanca cuando duermas aquí.

Se arropan dos cuerpos desconocidos, desmantelando calores que hacía minutos  despertaron sin la menor intención. Los terceros pueden sobrar en este pequeño cuarto. Yo te recuerdo y te recordaré, asiático benevolente, rítmico movimiento de una seducción sin precio... de una mentira sin comienzo.

Dormir como se debe es imposible, recién-querido-muchacho, estás tan acá que irme al más allá será casi imposible. Me estás tentando nuevamente y embriagado no me podré negar. No quiero negarme tampoco. Ardor; y otro baile casi sordo en la penumbra de la traición. Me estás tendiendo una trampa.

El día amanece con un cuerpo desconocido en mi pecho. Te recuerdo amándome hace tan poco. Te recuerdo insitándome en una mesa jarana y no me recuerdo nada más. Te recuerdo afilando los cuchillos con que mataste a mi pequeño dios; también te recuerdo acabando, y odiándome. No recuerdo tu nombre. Te recuerdo amando, con tu cuerpo mojado, corriendo y corriendo; tu sonrisa hermosa, seduciendo tu pecho y palpando en el interior. Este episodio fue eterno en sólo una noche; pero en cinco minutos te olvidaré.

No hay comentarios:

Publicar un comentario


"Una noche, senté a la Belleza en mis rodillas. Y la encontré amarga. Y la injurié."