Caminando entre luces apareces galaxia negra. Oculto entre que las mojadas ropas que esa misma noche nos abrigará, tu sonrisa será blanca cuando duermas aquí.
Se arropan dos cuerpos desconocidos, desmantelando calores que hacía minutos despertaron sin la menor intención. Los terceros pueden sobrar en este pequeño cuarto. Yo te recuerdo y te recordaré, asiático benevolente, rítmico movimiento de una seducción sin precio... de una mentira sin comienzo.
Dormir como se debe es imposible, recién-querido-muchacho, estás tan acá que irme al más allá será casi imposible. Me estás tentando nuevamente y embriagado no me podré negar. No quiero negarme tampoco. Ardor; y otro baile casi sordo en la penumbra de la traición. Me estás tendiendo una trampa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario