Cartas, poemas, prosas y cuentos para un amor que se estancó en el segundo círculo del infierno...

lunes, 26 de julio de 2010

Horas

San Isidro
¿Quién mierda es el General Jofré, por la conchetumare? Debe haber sido un culiao tan inoperante y desconocido como esta calle. Carmen, qué nombre tan feo. Vámonos de aquí rabia y lágrimas maricas, vámonos al infierno, una temporada con Arturito, sé que me esperas, soldadinezco. Tú sí, Arturo.

Santa Rosa
Barro, barro de mierda.
El camino de tierra me recuerda el campo donde no lo puedo llevar. Un río donde no nos podemos bañar, y mi tía mirando desolada mi hombría que se marcha paulatina en la ingle del muchacho. Los gritos que puede pegar esta calle están expuestos en el atropello, el mismo atropello que me dio hace veinte minutos. Soy parte de esta calle, como de esta ciudad. Soy parte de esta calle porque me ve partir a su casa. En ella me muevo zigzagueante. En su bilirrubina helicoptérica donde quiero ahora girar.

Iglesia San Francisco

No te me vengas a hacer el santo, un italiano socialista no me vendría mal en el preuniversitario de mis zonas erógenas, y no puedo dejar de pensar en eso. Cuando eres tú el pendejo de mierda que me hace llorar antes esta cumbre ordinaria de rotos. Porque puta que son pobres, pidiendo milagros con lápiz pasta bic, y yo, pidiéndote una tripa azulada, metileno de mi antiguo corazón.

Universidad de Chile

El derrumbe de mi itiofálico jort; nadie es poesía: calavera exquisita que me dejó Gustavo. Casa rimbombante, amarilla de mierda, te derrumbas con mi voz y la de este pueblo que te paga tributo santo. Maldito sea el rayo que te trisó, porque no lo hice yo, no fui quien destruyó tu monumento inútil, las palabras son porquerías.

Comienzo a pensar en llamarlo.

Te miro maldita casona barroca, el arte se cagó en mí tantas veces como yo me cago en tu santo reino del academicismo. Explora mi cuerpo como un estudio, explora mi vida y sácale plata… él se beneficiará. Él, quien tanto te ama, sabrá agradecerte todo lo que supiste darle tan bonito, bendito escudo multicolor.

La Moneda

Carabinero galancete, sácame un parte por ésta arenga. Sácame de este camino sin final exorbitante. Él, no tiene prejuicios con los hombres de verde, él es tan indiferente a todo, menos al capítulo anterior. Doy vuelta en esta plaza que no tiene nada de libertad, miro los ojos de Sebastián en las estrellas que me separan de su casa, sé muy bien como vomitar. Mía. Mío ya no es él, embustero de estrella dorada, más bien el cielo brilla contigo, dorado cuerpazo latino, color de ricos, color de ameba, color de moneda.

Dieciocho Guerrilleros del Amor en el Ejército
Y yo sin ni uno que pelee esta batalla.

Barrio Universitario, Colegio IAE, Burdeos, Blondie
Tantos recuerdos obnubilan este glande loco, que se agacha por la lluvia y no prende hasta que se forre en doble piel. Como el chocolate de Emilia que me comí antes de mentirle, poeta bonita, baila conmigo a son de party hard en una noche venidera. Yo sé lo que es la psicodelia, pero no me pidas que te cuente con detalles. Locuras, locuras son la de él. Ricuras, ricuras. Se cumple ya una hora de que la lágrima cayó. No te caigas poeta, no te dejes manipular por las rimas, por los alófonos ¡conchetumare! que sólo saben beber.

Carlos me contó que hacía de todo, menos que era de ése lugar. “Todo”, implicaba incluso sus dotes amoriles. Sujeto amoral. Si me llego a topar contigo, Carlitos, seguirás de seguro con su escupo en la espalda… cualquier cosa que venga por detrás sabes cómo recibirla.

Fleto. Pasó un mariconsito bonito. Barrio Universitario, albergue masivo de los camuflados. Las parejas de mariposas no se toman las manos, porque no tienen. Y aquí viene la Kote, mancipada en su deseo griego, tragedia adolescente que Ale nunca le supo cantar, él po, su amigo. Y hablando de mariconeo, tengo ganas de llamarle.

Eduardo, Cochino, Jorge y tantos otros… la mentira no resultará porque él es muy inteligente.

Duoc
Aquí se acaba el barrio nuevo, se angosta la vereda, se angosta mi prosa.
Aquí se angostó.
Aquí más.
Aquí, vuelvo de pronto a sonreír, y es que si te llamo, y es que si te amo, y es que si te veo, y que si te leo. Y si es que dejo de hacer rimas de mierda me puede ir mejor.
Y… ¿y qué?

Chabacano Chacabuco
Y lo llamé:
- Hola, te amo. Te llamo porque eres mi prioridad.
- Tú también eres mi prioridad
A veces puede matarme. Otras veces me hace vivir cual Shen Long.
- ¿Por qué no me devolviste el llamado?
Retórica innecesaria, porque yo se la razón. Porque lo conozco.

Estación Central y Final.
Me duele el brazo, me duele la cabeza, me duele la voz y el alma. Mis pies, siempre ligeros como V2, o chiquititos como dijo Gabriela, aguantaron toda una ciudad. Yo no supe aguatar una hora más. Yo, que nunca me culpo, que no sé cómo jugar, lo reté a una culpa dionisiaca y un grito eféstico. Apolo se murió a las cuatro y media.
- Caminando por Ula, Estación Central…
- ¡Por qué!
No se preguntó seguramente desde el arge. Otra retórica que suena a romance, otro romance por teléfono que se prolonga como la quinta pierna del caballo. Sonrisa demoniaca que le mandé en el auricular, un flaite que me amenaza con la mirada, y yo le amenazo la hombría con la sedienta parabólica: pene.
- Ya, pene
- ¡Pero espera!
Y ése ofrecimiento, ¿de verdad lo quería esperar?
- Quédate ahí, yo voy a buscarte
- No.

Mi vida, mi amor y mi cama son uno. Y ese nombre lo lleva él. Él, que no es un santo roto como los de aquella iglesulla. Él, jaja, él po, que es tan muy-muy. Él, que no lee esto porque facebook no le avisa. Él sabe bien dónde encontrarme (y me encontró). El dorado varón que me arremete en este ring conchónico, este weón que sabe que ésas palabras no existen. Mi vida es un camino larguísimo que lo puedo apresurar sólo con tomar una cuatrocientos y tanto. Mi amor, es más complejo, porque esta tarde no sé donde estaba ni donde iba. Mi todo (mi “perdón”, hoy) es él: un tal ...

1 comentario:

  1. Marcela Ángela
    Oh, puedo ver tantas influencias que tú sabes que también me influencian pero no las escribo, sólo las vivo, como vivir poéticamente, como dice nuestro profe, como tratamos de hacerlo nosotros también.
    Te lo he dicho y lo sabes, me gusta mu ...cho como escribes, ahí está el Flaneur!!! obviamente con la estética felipística, pero se percibe la belleza decadente jajaja ^^
    Bello.

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"Una noche, senté a la Belleza en mis rodillas. Y la encontré amarga. Y la injurié."