Se sube en un bus amarillo y se sube la falda. Se sube más esa faldita hasta mostrarle al micrero lo bien dotada que es. ¡Qué tacos, señores! Qué tacos le clavó la asesina trabajadora al hombre que la miró con desdén.
Otra negra noche se sube en un taxi magenta que partió con sigilo. Zanjón de la Aguada es mi nombre en media luna, querido; le dijo al bigotes-Maipú que limpió media hora más tarde su mostacho cremoso.
Tercer día de su vida, en luna llena se llama Sofía. Parte con sus partidos labios rojos al encuentro con un magnate de ojos verdes dólar. Millones costaba su cuerpo esa tarde, las esponjas de su aura se derretían pensando en dinero. ¿Qué placeres puede haber? El hombre la eligió.
Luna nueva y peluca nueva se lucen en este lucero de agosto. Como gata salvaje chilla en el tejado, y un colocolino la puso en su lugar. Hincha de su hinchada dimensión cavernosa, deja de buscar dinero; ella, que esta noche se llama Daniela, solo quiere gritar.
Viernes. Vanesa, vino, vagina, verdad. Luna de vicios, violeta es el color de este día. Américo Vespucio es la calle más larga, y recorrerá toda la circunvalación ahorcada por el cuerpo de un hombre que vengará la muerte del micrero.
Masacre segmental ante la Luna menguante.
Las seis partes de su cuerpo se encuentran flotando en el mismo zanjón. Sus manos, llevan en los puños las pulseras que se robó el miércoles. Y en la espalda que flota al costado de la autopista del Sol, se ve mal hecho un tatuaje del cacique desde el jueves. Sus pies, cada uno en los extremos del maldito canal, recuerdan el tacón con el que dio muerte al micrero mal nacido.
(...)
Eucaristía de un recuerdo acéfalo.
Su cabeza está perdida y flota paralela a la Farfana; guardando los besos que le dio al maipucino, en una noche de Luna llena en que su nombre era Helena.
Los besos que le robas a Maipú son calientes, son urbanos, son mujeres y son hombres. Los cuerpos que robas al poniente son sin escrúpulo, son verdades. Los cuerpos que te robas se exponen en este zanjón; y todo lo que te pusieron en la semana, querida mía, lo guardaste para siempre en tu vientre masculino, cremoso y ardiente sabor a sudor.
Colo FTW
ResponderEliminartu sabes lo mucho que me gustó :). uno y mil besitos
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