Seré una perra todas las noches,
ofreciendo el culo y la tula al que quiera,
y qué si son agrias, importa sólo el dinero.
El amor me dio la espalda y no me lo supe culear.
Odio la noche... caliente, mentiras calientes.
Le escupo en la raja al que sea, con tal de poder entrar.
Me cago en Platón, me cagó en Oscar, me cago en Arturo, Jaime y Pedro; y me cago de frío. Y me cago en el falo que no se para porque no lo supe excitar.
Se cae la noche con un llamado. Se fue, se va. No está.
Mira como se ríen de mi esos dos. ¡Asáltame, conchetumare! ya po, date en el gusto y pégale a este maricón. Qué weá me mirai así, mono culiao.
¿Qué, a ver? Si ya no fui poeta, si ya no fui anti- ni maldito; si me traicionó Garcilaso, me traicionó la cama, el cuerpo, el amor...
Si éstas lágrimas no valen, ¡escúpeme!, basura de mierda. Insecto Inválido. Hijo de la zorra que te bien parió. Porque de esta noche en adelante, la única perra aquí soy yo.
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